Nothing lasts really. Neither happiness nor despair. Not even life lasts very long. (Brief Encounter, 1945)

jueves, 20 de diciembre de 2012

Un cuento antes del fin del mundo



TIEMPOS MODERNOS
Cuando nos comunicaron que quedaba una semana para el fin del mundo, hubo reacciones de todo tipo, como es natural.
(Guardo el relato para futuros usos)


Beatriz Alonso Aranzábal

Este microrrelato se publica siguiendo la iniciativa propuesta por Acuática Nik de Ha, a través de facebook, denominada "Un cuento antes del fin del mundo". Más de 60 blogueros habremos publicado uno, sin tema predefinido ni extensión limitada, a las 23.00 del día 20 de diciembre.

12 comentarios:

Elisa dijo...

Me gusta el micro, además abre un montón de posibilidades a la imaginación. Encerrado en un miniapartemento de Ikea, ojú, pobrecillo. Ya se le acabó la paz para toda la eternidad.

Anita Dinamita dijo...

Este era uno de mis fin del mundo posibles... que las puertas no se abrieran... pero al final opté por los clásicos (pero nada que ver con tu micro de terror) ¿estaremos todos en un blucle? hace un rato intentando enviar un comentario tuve que teclear tres veces una palabra de verificación, pensé "ya está, se terminó y me quedo aquí pillada para la eternidad" miedo me da escribir la tuya.
Un abrazo

Beatriz AA dijo...

Querida Anita, en blogger ponen a prueba nuestra cada vez más limitada capacidad de enfocar de cerca con lentillas puestas. Esta guerra entre elegir ver bien de cerca o de lejos no tiene vencedores. Veré si se puede quitar y que entren todos los robots del mundo.

Querida Elisa, piso ikea menos de una vez al año, es una farsa existencial.

Gracias girls. Besos

Ana dijo...

Me ha encantado, Beatriz. Las escasísimas veces que voy al Ikea me pongo muy "nervosia". Al final, en vez de la estantería Billy, me traigo un jacinto o me escapo, sin que me vean, por el pasillo sin compra.No sea que me detengan.
Besos y Feliz Navidad (a mí me gusta...;))

Arte Pun dijo...

Ya que está dentro que intente cambiarle el nombre impronunciable a los muebles. Me gusta la república independiente de tu blog.

Abrazos

Puri dijo...

Terrorífico Beatriz, quedarse encerrado para siempre en IKEA!!! Adiós intimidad, se sentirá como un animalito del zoológico.
Yo también cuando voy una vez al año (como mucho) por allí, me mareo y me voy sin nada o con un minipeluche.
Besos

Beatriz AA dijo...

El negocio de Ikea debe de estar en esas futilidades que ponen delante de las narices.

Gracias Ana, Puri, Jose Luis, por este saludo casi navideño, demos la bienvenida al 2013, besos

Miguelángel Flores dijo...

Entendí al principio, que se fue a comprar, como muchAs que yo me sé harían, pero no, se fue a instalarse. Madre mía, como esto yo lo cuente...
Qué gran ikea tuviste, Bea.

Un abrazo.

Acuática dijo...

Jolín, yo me voy a pasar buena parte de las vacaciones de Navidad en Ikea y después de leer tu cuento, como que no me apetece demasiado...
¡Gracias Beatriz por haber participado! :)

Beatriz AA dijo...

Gracias Miguelángel por tu comentario, revisé muchas veces el texto borrando cosas, como imaginarás estar solo en Ikea da para muchas posibilidades... ¡pero no quería hacer publicidad del catálogo, jajajaja! Lo cierto es que borré un par de frases al principio que decían algo asi como que "aquello esta desierto", "todo el mundo había huido despavorido", y quizás ahora lo rectifique.

A Marina le doy las gracias por organizar este fin del mundo pasajero, y le doy un consejo: ¡no te quedes a vivir ahí dentro! :-)

Un abrazo grande.

Puck dijo...

Vivir en Ikea para siempre, jeje, todo un fin del mundo aterrador.
saludillos navideños

Beatriz AA dijo...

¡Feliz Navidad a esa Rana de las charcas que espera su beso sobre un solitario nenúfar!